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Pero cuando nace la Escuela de Formación Profesional no se podía ni vislumbrar esta radiante actualidad para Valdemoro; aunque, quizás, aquel grupo de personas que gestaron el nacimiento de la Escuela fueron un tanto visionarias, o al menos previsoras, para adelantarse a los acontecimientos y tratar de formar a los jóvenes de Valdemoro y de la Comarca preparándoles, técnica y humanamente, para el desarrollo que empezaba a despertar en España.

Visita del Arzobispo Morcillo a la Escuela en 1964

El entusiasmo de los Párrocos y Alcaldes de Valdemoro y la Comarca, y la colaboración de algunos industriales creó un primer grupo, que posteriormente buscó apoyos y asesoramientos en Cáritas Diocesana de Madrid y en la Escuela Loyola de Aranjuez, que ya poseía experiencia en Formación Profesional, para tratar de abrir un Centro que pudiese impartir enseñanza profesional.

Visita de la Princesa Sofía a Valdemoro en 1967. A su izquierda el Arzobispo Morcillo

Unos locales, de una antigua Fundación ubicados en Valdemoro, y cedidos para aulas y talleres, fueron el comienzo para llevar a la realidad la idea y el deseo de formación para los jóvenes de la localidad y su entorno. En octubre de 1963, cuarenta alumnos comenzaban a forjar su porvenir, y el de la Escuela, en las dos aulas y en los talleres de ajuste y torno, que en aquel momento poseía esta pequeña célula docente, además de la dirección, secretaría y patio de recreo.

Pronto se vio la necesidad de ampliar las enseñanzas a la especialidad de Electricidad, cuyo taller se instaló en la nave cedida por el propietario de un edificio vecino.

¡Cuánto trabajo hemos dado, y cuánto han colaborado los que estaban próximos!

La Escuela comenzaba a caminar con muchas dificultades pero con gran entusiasmo, y su labor llegó a interesar a Cáritas Diocesana de Madrid, que movió voluntades para que se interesasen en esta incipiente obra: el Cardenal, D. Casimiro Morcillo, que había sido coadjutor en Valdemoro, dio su nombre a la Escuela; a través de la Princesa, Dña. Sofía, que visitó la Escuela, se consiguió un donativo importante para la ampliación de los locales; los organismos docentes ministeriales dieron el reconocimiento oficial a las enseñanzas, primero a través de una Escuela del Ministerio, y después de forma autónoma; las Hijas de la Caridad prestando sus locales y atendiendo el servicio de comedor para los alumnos de la Comarca, que se transportaban en coches concertados, desde los pueblos de Pinto, Ciempozuelos, Titulcia, San Martín de la Vega...

Con el donativo conseguido a través de Dña. Sofía se compran terrenos colindantes a la Escuela y se construye un pabellón con 3 plantas, y se amplia el área de recreo. Este primer paso permite ampliar las aulas y los servicios auxiliares. A su inauguración y bendición, por D. Casimiro Morcillo, asisten autoridades que observan que la Escuela es una obra que va adquiriendo entidad.

Visita de la Princesa Sofía a nuestra Escuela en 1967. A continuación, y de izquierda a derecha, D. Joaquín Fernández, exdirector de la ECAM, y D. Manuel Goicolea, exdirector de Cáritas Madrid.

Fruto de este reconocimiento, y de las gestiones que sigue realizando Cáritas, se consigue una subvención que sirve de ayuda para la demolición de los locales donde se iniciaron las clases y la construcción de nueva planta de lo que es hoy día la fachada de la Escuela, y que era precisa para instalar amplios y dotados talleres para las especialidades de Metal (Ajuste y Máquinas Herramientas), Electricidad, Delineación y Administración, y ampliar el número y calidad de las aulas, precisas por el incremento del alumnado. Al tiempo se mejoran los servicios deportivos y de calefacción.

La necesidad de una nueva expansión de la Escuela por el aumento del alumnado y la implantación de la especialidad de Automoción, en sus vertientes de Mecánica y Electricidad del Automóvil, llevan a la adquisición de terrenos aledaños a los que ya se poseían.

Se construyen amplios y modernos talleres para las enseñanzas prácticas de Automoción, Electricidad, Electrónica y Delineación, además del salón de actos, laboratorios, biblioteca, servicios higiénicos y pistas deportivas. Los locales destinados a talleres de las especialidades trasladadas a esta nueva ubicación, son destinados a nuevas y amplias aulas donde acoger el incremento del alumnado. Con esta última obra, la Escuela adquiría su mayoría de edad y, prueba de que se consideraba así, a la inauguración asistieron autoridades académicas, oficiales, civiles y religiosas al más alto rango.

En época más moderna, la Escuela se ha ido adaptando a las necesidades de los tiempos y a las nuevas orientaciones docentes que han ido exigiendo. Hoy día, se puede decir que aquel núcleo pequeño que nació del entusiasmo y la entrega de un grupo de personas e instituciones, y que pronto imprimió un estilo de vida académica, profesional y humana, es en la actualidad un centro que está a la altura de los mejores de su género, y abierto a cuantas innovaciones sean necesarias para adaptarse a la formación de los nuevos técnicos que la vida presente reclama, tanto en el aspecto profesional como en el humano, para poder servir con eficacia al incremento que, en todas las manifestaciones, está experimentando Valdemoro como la Comarca colindante.

Cáritas sigue manteniendo el espíritu, ilusión y aliento de los primeros tiempos, siendo el mentor de la Escuela en las orientaciones de todo tipo, quien sufraga los gastos que origina esta Obra y que no se cubren con lo que aporta el Ministerio de Educación pues no todos los cursos tienen la asignación de Centro Concertado de Formación Profesional.